sábado, 10 de noviembre de 2012

congreso pedagogico


congreso pedagogico


EL CONGRESO PEDAGÓGICO DE 1882

El Congreso Pedagógico, llamado Internacional en su momento, se desarrolló en Buenos Aires durante abril y mayo de 1882, en el marco de la “Exposición Continental de la Industria”. Concurrieron más de 250 delegados y participaron las figuras más importantes del elenco político e intelectual de la época. Fue convocado por el ministro de Educación Manuel Dídimo Pizarro y por Domingo Faustino Sarmiento, quienes discreparon sobre su composición y metas. Al inaugurarse sus sesiones, ocupaba el ministerio Eduardo Wilde, joven integrante de la generación liberal. El Congreso debatió acerca de las ideas y principios que debían regir la educación pública. Sus resoluciones suelen considerarse un antecedente de la legislación escolar nacional (ley 1420) y el hito que le dio legitimidad.
Los delegados fueron convocados para discutir sobre el estado de la educación, los medios para impulsar su progreso, el influjo de los poderes públicos en su desarrollo y el estudio de la legislación educativa. Así planteados parecen poco polémicos pero existieron tres áreas de duro debate: la intención de secularizar la educación, el papel adjudicado a la sociedad civil, el Estado Nacional y las provincias en la dirección del sistema educativo, y las orientaciones pedagógicas. Poco después de inaugurado el Congreso, se votó por aclamación una propuesta para eliminar de la agenda el tema más álgido: la enseñanza de la religión en la escuela. No obstante, pocos días más tarde la cuestión volvió a emerger y un grupo de congresales católicos se retiraron del Congreso. Los debates acerca de la secularización de la educación eran ineludibles y serán más adelante el núcleo más fuerte de enfrentamiento entre liberales y católicos.
Las conclusiones del Congreso Pedagógico señalaron la importancia de la enseñanza gratuita en las escuelas comunes, la necesidad de establecer contenidos mínimos para la instrucción de los niños entre seis y catorce años, propugnaron también por la enseñanza conjunta de varones y mujeres, y por la administración propia de los recursos económicos de cada escu
El presente escrito trata sobre las cuestiones expuestas en la reunión del Congreso Higiénico -Pedagógico de 1882, donde se presentaron y discutieron algunas de las problemáticas educativas de esa época.
No basta poseer los conocimientos cultivados en los planteles de instrucción para satisfacer las exigencias de la vida social; es preciso también gozar de buena salud sin la cual la vida es una desgracia y el trabajo, medio de bienestar, una carga. Por esto importa la educación tienda a perfeccionar todos los aparatos del niño, aunque es verdad que no todos necesitan igual cuidado.
Como resultado de la labor emprendida por los ministros Díaz Covarrubias y Pérez de Tagle en materia educativa, el consejo superior de salubridad convocó en enero de 1882 a un congreso higiénico pedagógico para estudiar y revisar los problemas teóricos y prácticos de la educación. El congreso concluyó sus sesiones en julio de ese mismo año, las cuales muestran un creciente interés por la educación. Según Castellanos (1905, p. 56) el congreso higiénico pedagógico cierra el periodo de la evaluación escolar desde 1870, y representa los ideales de toda una generación de maestros, en busca de las doctrinas plenamente desarrolladas de los países europeos.
En éste congreso se abordaron cuestiones como las condiciones higiénicas indispensables que debía llevar una casa destinada a realizar las funciones de una escuela, el modelo de mobiliario escolar idóneo, las características que tendrían los libros o los útiles, a fin de que no se altere la salud de los niños, el método de enseñanza que daría mejores resultados sin comprometer la salud de los niños, la distribución de los trabajadores escolares, en atención a las edades de los educandos, los ejercicios que deberían practicarse para favorecer el desarrollo corporal de estos y las precauciones que deberían tenerse en cuenta para evitar la transmisión de enfermedades en las primarias.
La higiene es el conjunto de medidas preventivas para conservar la salud, la cual se ha convertido en un componente esencial de nuestra vida cotidiana y escolar pero ésta, no fue siempre bien atendida con el interés que se merece en las instituciones educativas.. Al percatarse de la importancia que ésta tiene en el desarrollo íntegro del ser humano; el congreso higiénico pedagógico comenzó a tomar medidas pertinentes para la salud infantil, estas son principalmente higiénicas preventivas.
Esta reunión fue importante porque mostró el interés del Estado y la sociedad ante la salud de los escolares, y porque todas sus propuestas se llevaron a cabo, si bien no de manera inmediata. En el México de finales del siglo XIX no fue un hecho aislado, sino que coincidió con la reglamentación de la higiene en todos los espacios privados o públicos, y con una preocupación internacional por la prevención de las enfermedades de la niñez. En este estudio histórico, se revisaron básicamente fuentes primarias: periódicos médicos de la época y las memorias manuscritas del Congreso.
Las preocupaciones educativas expresadas en la época se resumen en los siguientes puntos:
·         Higiene escolar no atendida con el interés que se merece.
·         La educación exclusivamente intelectual sin atender el desarrollo corporal por medio de la higiene.
·         Los educandos permanecen varias horas del día por lo que éste aire se vicia.
·         Garantizar la pureza de la atmósfera en las instalaciones.
·         Nutrición: se puede mencionar la importancia que deben tener los alimentos, su limpieza y preparación dentro de la escuela, por lo que un niño bien nutrido tendrá un mejor desempeño escolar, además de que tendrá reforzada sus defensas, ya que por los malos hábitos alimenticios pueden ocasionar varios desordenes y enfermedades como la anemia.
·         Cuidar de la temperatura: es un factor importante en el sentido de cuando esta llega a los extremos los niños no logran un buen desenvolvimiento en las clases, de ahí la importancia de tener en cuenta el clima del lugar para tomar las medidas pertinentes en la infraestructura escolar.
·         Vigilar la orientación del establecimiento escolar: se buscaba que la escuela se encontrará alejada de lugares que amenacen la salud integral del niño como: industrias, basureros, mercados. Sin dejar atrás la situación topográfica en el que se encuentra la escuela porque son eminentes los peligros que tienen los niños, por lo que se debe evitar que se encuentren en zonas de alto riesgo.
·         Las condiciones de los locales que se destinarían al establecimiento de la instrucción primaria:escuelas 1880
o    Escasez de luz: esto ocasiona que los niños se esfuercen demasiado a la hora de leer y escribir, ocasionado problemas en su vista como la miopía. Sumando los problemas que presentan los turnos vespertinos por esta carencia. En solución a esto, se ampliaron las ventanas para tener mayor iluminación y a su vez se logró mayor ventilación, que era otro problema que se presentaba en las escuelas, ya que los niños se sentían sofocados.
o    Mobiliario escolar: es indispensable que estos sean adecuados para los alumnos, ya que si se encuentran en mal estado o forma no apta para ellos, ya que pueden ocasionar lesiones físicas que aun pueden conservar en edad adulta; de igual forma es importante darles un buen mantenimiento y limpieza para mantenerlos en buenas condiciones y perduren más tiempo, así mismo ubicar correctamente el mobiliario.
o    Libros y materiales didácticos: para que los niños tengan un buen desempeño escolar, es importante prestar atención en cada uno de los materiales que se utilizan en las clases, de las cosas que toma mayor importancia es en el color y tamaño de los caracteres, ya que algunos colores pueden atrofiar la vista de los infantes, provocando miopía o algún otro trastorno de la vista.
o    escuelas_1910Métodos de enseñanza: El maestro debe enseñar a los alumnos el habito de la higiene tanto personal como de su alrededor, algunas de las formas en cómo enseñarle estos métodos seria con el propio ejemplo del profesor además de realizar actividades de limpieza y mantenimiento en las instalaciones en conjunto con los niños y si es posible también con la familia de los menores para que así tomen en cuenta el habito de la higiene en su vida cotidiana.
o    Distribución de trabajos y ejercicios gimnásticos: en esta fecha se ha demostrado que el exceso de tareas perjudica en la salud mental de los niños, en este sentido se debería ser más consciente y ver la forma de dejar meno trabajos pero enfocarse en el producto de clase en donde se vea que quede bien comprendido. Por lo que se recomienda elaborar actividades cooperativas que sean más apropiadas para desarrollar su intelecto físico y mental. Además de que eso, apoyaría al niño en su crecimiento y su interacción social, esto haría de ellos una persona realizada plenamente. Además de que eso asegura su salud, puesto que se visto de que el ejercicio, es un buen recurso para prevenir enfermedades.
o    Enfermedades contagiosas: las instituciones escolares se han dado a la tarea de hacer campañas de prevención de enfermedades contagiosas que suelen ser muy comunes en estos lugares, algunas de las enfermedades más comunes son estas: tifoidea, cólera y brucelosis; estas enfermedades son altamente contagiosas y se debe al descuido de los alimentos (mala higiene, no hervirlos, procedencia dudosa) dengue, gripe, varicela, conjuntivitis, sarampión; estas padecimientos son virales o bacterianas que se dan por un punto de reunión amplio como nuestra sociedad por agentes externos
o    Educación moral: dentro de este punto, podemos mencionar que la forma más efectiva para prevenir tanto enfermedades como también asegurar que los niños aprendan buenos hábitos de higiene, sería por medio de platicas, clases formativas, tanto para los alumnos como para los padres y la sociedad en general haciéndoles ver la importancia que tiene su higiene personal como la de la vivienda y de la sociedad.




4.El congreso Higienico-Pedagogico de 1882.- El coronamiento de esta copa pedagogica lo contituyo la reunion del Congreso Higienico-Pedagogico 1882), donde se presentaron y discutieron los conceptos educativos de esa generacion de maestros.El congreso dictamino sobre las siguientes cuestiones.


1.¿Cuales son las condiciones higienicas indispensables que deben llevar una casa destinadaa para escuela? 2.-¿Cual es el modelo de mobiliario escolar que satisface mejor las exigencias de la higiene? 3.¿Que condiciones deben tener los libros utiles, a fin de que no se altere la salud de los niños? 4.-¿Cual es el metodo de enseñanza que da mejor instruccion a los niños sin comprometar su salud? 5.-¿Cual debe de ser la distribucion diaria de os trabajadores escolares, segun las diferentes edades de los educandos, y que ejercicios deben practicarse para favorecer el desarrollo corporal de estos?. 6¿Que precausiones deben tomarse en los establecimientos de instruccion primaria para evitar entre los niños la transmicion de enfermedades contagiosas?


Sobre cada una de estas situaciones emitieron concienzuelo juicio comisiones mixtas formadas por maestros, medicos y otros profesionales. La primera comision formulo importantes prescripciones relativas a la orientacion de la escuela, formas de la sala de clases, patio para juegos y ejercicios gimnasticos, apartamentos para Museo de Historia Natural,.


La segunda comision considero de preferencia las condiciones higienicas en la manufactura de los mesa-bancos.Se propuso que estos fueran de dos asientos, con respaldo, descanso para lkos pies y caja para los libros.


Tocante a las condiciones que debian tener los libros y utiles, se propuso una serie de normas higienicas muy minusiosas.Se dictamino sobre el tamaño de la letra de los libros de texto, el color del papel de estos, de la forma de la pizarra,etc.


Las conclusiones de la cuarta comision, que hubo de ocuaprse del metodo de enseñanza, fueron las siguientes:


a)El metodo de enseñanza que deben adoptarse, es el que se propone cultivar todas las facultades fisicas, intelectuales y morales, en el orden de su aparicion y por medio del ejercicio persistente, pero no continuo.


b)Los ejercicios debenpracticarse en la forma adecuado para cada grupo de facultades y para las diversas formas de cada facultad.


c)Las facultades fisicas comprenden tres secciones:La primera (o sean las funciones vegetativas) debe someterse solo al estricto cuidado de la higiene la segunda8o sea de las facultades locomotoras, a los juegos y a las presepciones, de la gimnacia y la tercera( o las facultades sensoriales), a ejercicios rigurosamente a objetivos, especiales para cada sentido, pero teniendo todos como base la comparacion.


d)De la educacion intelectual al principio de la enseñanza, se hara exclusivamente por el metodo objetivo.


e)El metodo objetivo o representativo es aplicable a todos los ramos de la enseñanza primaria elemental en todas las escuelas.


f)Debe adoptarse el metodo representativo(primero directo y en seguida indirecto) despues de la practica del objetivo, asi como en los ramos de interaccion inaccesibles a este.


g)El regimen a que debe someterse el educando sera, hasta donde sea posible, el llamado de la " diciplina de las consecuencias", procurando al mismo tiempo que el educando contraiga el habito de hacer el bien.


h)Debe el educador apartarse de este regimen, siempre que las acciones de los niños puedan causarles males graves.


i)Los premios se instituiran principalmente cuando se trate de poner en actividad las facultades especulativas.


j)Debe emplearse el consejo, cuando haya seguridad de que es racional y grato para el aconsejado, y no contrarie ningun sentido fuerte.


La quinta comision, encargada de dictaminar sobre la distribucion diaria de los trabajos escolares, tuvo en cuenta el crecimiento corporal y animico de los niños para fundamentar los planes de enseñanza y el esfuerzo diario de los propios niños para determinar el orden de los trabajos durante el dial.Entre los trabajos se mensionaban ya las practicas de taller.

Respecto a las preocuapciones que deberian tomarse para evitar las transmiciones de enfermedades de los niños, la sexta comision clasifico las aficciones contagiosas de estos en dos grupos: febriles y no febriles.Ademas, dicto algunas reglas practicas al respecto y propuso que el Gobierno nombrara un numero suficiente de medicos para atender los servicios higienicos de los planes educativos.




Tres congresos (1882-1934-1988), tres modelos educativos,
tres tipos de Estado.

La expresión de la sociedad civil y los actores involucrados en la construcción de la hegemonía en la política educativa.

María Rosa Carbonari
Universidad Nacional de Río Cuarto – Argentina

1. Introducción

            El rol del Estado en la orientación de la política educativa es fundamental porque a través de sus bases construye “hegemonía”. Las legislaciones resultantes dan cuenta de ese valor. En la historia de la política educativa argentina, los capítulos más significativos han estado precedidos por debates ideológicos o revisiones de normativas que incluyeron instancias de participación. Estas le dieron no solo legalidad al modelo implantado, sino también legitimidad y un matiz de consenso ante la sociedad civil como un todo.

            El Primer Congreso Pedagógico de 1882 fue, por ejemplo, el antecedente de la Ley de Educación Común 1420 (1884) -acompañada posteriormente con la Ley Lainez (1905)– con el que la fracción liberal de los grupos dominantes logró construir un modelo fundacional. Así, sentó las bases de la educación argentina que se irradió por todo el Estado Nacional y dio paso a la construcción de la ciudadanía.  El XXXII Congreso Eucarístico (1934), por otro lado, reflejó la contraofensiva de la fracción católica para dar una educación religiosa a las escuelas públicas, antecedente de los decretos 18.411 (1943) y la Ley 12.987/46. Medio siglo después, el segundo Congreso Pedagógico, convocado con la apertura a la Democracia y culminado en 1988, puede ser considerado el precedente necesario y directo del avance neo-liberal plasmado en la Ley Federal de Educación 24.195/1993.

En cada uno de estos momentos los distintos actores, pertenecientes a instituciones disímiles, defendieron sus intereses particulares y debatieron en el seno de la sociedad civil constituyéndose en grupos antagónicos que reflejaron distintos modelos de sociedad y, por ende, de Estado y de Educación. Mientras más fortalecido estuvo el grupo, con representación institucional, mayor clareza tuvo su acción política de debate y más oportunidades generó para imponer su hegemonía. Por el contrario, mientras más debilitados estuvieron los actores, incluso sin representación política y con desconocimiento del ejercicio de la ciudadanía en ese espacio de pugna por el control de la hegemonía, más fácil fue para la fracción dominante la imposición cultural y la concreción de una adaptación a-crítica del modelo de Estado.

En este ensayo pretendo identificar los principales actores que participaron en estas instancias que definieron y orientaron la política educativa en Argentina a lo largo de más de un siglo.

2. La Historia de la política educativa: relación entre Estado y Sociedad Civil

En Argentina, así como en otros estados latinoamericanos, conjuntamente a la formación del Estado Nacional se dio la orientación de la política educativa para la construcción de la hegemonía que sostuviera esa institucionalidad. En la historia de la política educativa argentina, como se dijo, los capítulos más significativos han estado precedidos por debates ideológicos y revisiones de normativas que incluyeron diversas instancias de participación. Importaba, por tanto, no solo la legalidad del modelo implantado, sino también su legitimidad. En esos debates e instancias están presentes temáticas vinculadas al derecho a la educación (cómo se la concibe, cómo se la asegura, cómo se la amplia), el derecho a enseñar (es decir, el papel del Estado, de la familia, de los Partidos Políticos) y también el papel y participación de las distintas jurisdicciones del Estado en esa construcción de la ciudadanía. Veamos a continuación los tres momentos que se identificaran.

Primer momento
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            El Congreso Pedagógico Americano realizado en Buenos Aires en el año 1882 fue considerado como el antecedente de la Ley de Educación Común 1420 (1884) -acompañada posteriormente con la Ley Lainez (1905)– con el que la fracción liberal de los grupos dominantes logró construir el modelo fundacional del Sistema Educativo Argentino. Así, sentó las bases de la educación argentina que se irradió por todo el Estado Nacional y dio paso a la construcción de su ciudadanía. Fue la fracción liberal, entonces, la que a través del control del Estado logró ejercer la hegemonía sobre la Sociedad Civil a través del Estado. 

Este Congreso fue convocado en 1881 por Julio A. Roca, siendo Ministro de Instrucción Pública Manuel D. Pizarro, y entre sus antecedentes figuraban las reuniones de carácter pedagógico que se habían iniciado en Europa (Turín, Venecia, París, Bruselas,  Madrid). Estas se consideraban como el medio adecuado para movilizar a la opinión pública y conseguir el apoyo de los educadores a la orientación de la política educativa. El objetivo del congreso  era responder a cómo impulsar y asegurar la educación común.

 En ese evento pudieron advertirse claramente dos posiciones antagónicas, las de católicos y liberales. Esta discusión fue nuevamente retomada ante de la sanción de la ley nacional 1420 cuyo ámbito de aplicación fue Capital Federal y Territorios Nacionales.

            Biagini, quien ha sistematizado las distintas documentaciones referidas  al Congreso, así como identificado las cuestiones filosóficas subyacentes en los congresistas y las distintas expectativas de los mismos, sostiene que “aunque el congreso en sí no hubiese logrado colmar tantas ilusiones, al menos se pensaba extraer de él un provecho más inmediato y directo: que sus declaraciones contribuyesen a echar las bases para una trascendental legislación educativa” (1983: 15)

            En cuando a la participación de la sociedad civil, Biagini (1983: 16) menciona a unas 300 personas -entre miembros natos y público en general- que asistía a sus sesiones. En esa instancia y para darle legitimidad participativa al evento, se favoreció el traslado de delegados provinciales a través de subsidios. Asimismo se consideró obligatoria la presencia de directores de escuelas de Buenos Aires y sus docentes fueron autorizados a escuchar los debates. En ese marco la intervención de los sectores vinculados a la enseñanza fue considerable, desde el preceptor, pedagogos, educadores, constitucionalistas y hasta diversos interesados en el tema.

            En general la participación de los intelectuales en el congreso fue para defender su proyecto y modelo de sociedad.  Allí se produjeron enfrentamientos entre ultra-montanos y liberales, así como entre normalistas y partidarios de la libertad de enseñanza (Biagini, op.cit. pág. 19) 

 El debate generado en el congreso se extendió a la prensa y de allí se considera que se trasladó a la sociedad convirtiéndose en “el prolegómeno de los combates que se librarían en el Congreso Nacional cuando ocurriera el tratamiento de la Ley de educación común, entre julio de 1883 y el mismo mes de 1884” ( Ravina, 2002).
  
La extensa bibliografía que trata sobre Historia de la Educación en Argentina, o mejor dicho sobre Historia de la Política Educativa, no deja de mencionar la importancia de este evento para la construcción de los pilares de la primera legislación educativa. Es que allí se debatió el papel del Estado para generar instituciones propias y confiar en las escuelas estatales la tarea central de la educación o confiarla al resto de las instituciones existentes en la sociedad civil, como la familia y la Iglesia u otras organizaciones.

Tanto Liberales como conservadores veían la importancia del control de la educación como instrumento modelador de los ciudadanos. En los debates de este congreso educativo estuvieron presentes ciertos temas básicos para la época, como el rol de la familia; la Iglesia y el Estado en el control de la educación. En los debates del Congreso Pedagógico se iniciaba entonces  la discusión del rol del Estado en la construcción de la ciudadanía, tema que sería retomado en los debates de la Ley de Educación Común donde se afianzaba la posición liberal.

Con la hegemonía Oligárquico-Liberal, por tanto, se dieron los pasos fundamentales para la construcción del Sistema educativo y se iniciaba la marcha para el establecimiento de la educación pública, así como se dictaban las leyes fundamentales que rigieron el nivel primario y universitario. En ese marco los intelectuales liberales orgánicos al Estado lograron imponerse frente a la Iglesia que hasta ese momento controlaba la orientación educativa.
 
Segundo Momento
 
La crisis económica mundial de 1930 fue acompañada por una crisis ideológica. Una crisis del sistema liberal. En período de “crisis de hegemonía” o crisis general del Estado, las fracciones de la clase dominante  como los grupos subalternos pueden proponer su proyecto alternativo de sociedad[1]. En Argentina, las fracciones de poder vinculadas al antiliberalismo se convirtieron en plena crisis en las voceros de nuevas modalidades de dominación social y lograron hegemonizar el control formal de la política educativa.

Antes de 1930 –a decir de Tedesco- la fracción de la clase dominante concibió a la educación con un carácter democratizador y fundamentalmente orientado por una política laica. Pero a partir de la crisis del liberalismo surgió una fuerte tendencia dentro de estos sectores a incluir en la crítica al papel del Estado como agente eficaz para restablecer la coherencia ideológica perdida. Las críticas tendían a señalar que el Estado no podía cumplir dicha tarea dada la tradición liberal que arrastraba, materializada en la legislación educativa y en la fuerte presencia del liberalismo en todos los cuadros de la administración estatal . Ante la debilidad del Estado para cumplir su papel en momentos de crisis ideológica estas corrientes apelaban a la alternativa de ciertas entidades civiles, fundamentalmente la iglesia y, en menor medida, la familia (Tedesco, 1980: 116). Así se estableció una lucha por el control de la hegemonía entre las fracciones de los grupos dominantes vinculados a los sectores católicos y liberales.
 
La justificación religiosa insiste que la educación por derecho natural pertenece a la familia y por derecho sobrenatural pertenece a la Iglesia, a quien Cristo otorgó el poder de enseñar y formar a los cristianos que nacen en su seno. El Estado no tiene derechos originarios sobre la educación y, si bien puede ejercer esa tarea,  la debe coordinar con la familia y la iglesia (Meinvielle citado por Tedesco, 1980: 116)

Martinez, dentro de una marcada posición católica, sostiene que el marco de la decadencia ideológica del positivismo, el fracaso del credo laico y los intentos de la pedagógía marxista-leninista por imponer sus principios en la enseñanza encuadró y acompañó, a su vez, la crisis de las instituciones estratégicas de la educación laica Argentina ((1979: 174).

            La Iglesia, como institución supra-Estatal, desde su inicio había considerado la educación como el principal motor de formación de las almas. Es decir, como “un derecho divino e inalienable” que provenía de su misión de enseñanza, santificación y gobierno. Así en la “Encíclica “Didvini Illius Magistri”[2] de 1929 planteó participar de la orientación de la educación en relación con el Estado.

La influencia que tuvo la Encíclica de Pio XI marco una nueva orientación: exaltó los valores de la moralidad y la religosidad católica tradicional junto con los del patriotismo y los de la conciencia nacional. Sobre esta corriente católica, nacionalista y anti-liberal se proyectó el pensamiento en la educación. 

A comienzos de la década de 1920, a decir de Romero, se hace sentir la presencia de la Iglesia Católica en Buenos Aires. Desde 1931 a través de la Acción Católica se daba particular importancia a la catequesis infantil y “la Iglesia aspiraba a establecer un nuevo nexo con la sociedad e impulsar su recristianización”  Ese combate se llevaría también a la celebración del Congreso Eucarístico de 1934 en el que “la Iglesia adoptó plenamente el modelo de participación plebiscitaria que dominaba por entonces en otros ámbitos políticos, y lo hizo movilizando a sus huestes de manera sistemática, ordenada y jerárquica” . (Romero, 1997)

En ese marco el XXXII Congreso Eucarístico realizado en Buenos Aires (1934) reflejó  la contraofensiva de la fracción católica para dar una educación religiosa a las escuelas públicas, antecedente de los decretos 18.411 (1943) y la Ley 12.987/46.

En ese contexto el Estado Benefactor se construye con una fuerte alianza con la Iglesia, perdiendo el propio estado el monopolio de la educación.
 
           
Tercer Momento

            Medio siglo después, el segundo Congreso Pedagógico -convocado con la apertura a la Democracia (1983) y culminado en 1988- puede ser considerado el precedente necesario y directo del avance del Estado Neo-liberal  plasmado en la Ley Federal de Educación 24.195/1993.

A partir de 1983 hubo una búsqueda por superar el atraso tecnológico y reconvertir o detener la tendencia desindustrializante. Después de la dictadura el debate giró en torno a:

a.     La recuperación de la democracia política;
b.    El reestablecimiento de las normas constitucionales;
c.     La reincorporación de docentes cesanteados y de estudiantes expulsados;
d.    El papel de la educación en la formación del ciudadano democrático y la ampliación de la participación; y
e.     El reconocimiento de problemas a resolver: analfabetismo, deserción escolar, deterioro de la calidad de la educación, burocratización y centralización de las decisiones.

A Inicios de 1983 el gobierno consideró fundamental la democratización del sistema educativo y subrayó el deber del Estado de garantizar la educación pública e hizo referencias tácticas a la necesidad de una Ley General de Educación.

En ese marco, una de las primeras iniciativas del gobierno constitucional, a decir de Braslavsky (1988), fue convocar a un segundo Congreso Pedagógico Nacional. Este se diferenciaba del primero por su perfil de convocatoria que se extendía a toda la sociedad civil. Es decir, a los ciudadanos mayores de 15 años, a los partidos políticos y a las distintas organizaciones sociales. La convocatoria fue impulsada  por la ley 23.114 del 23 de noviembre de 1984 y se llamó al debate y la participación a “todos los niveles de enseñanza, estudiantes, padres, cooperadoras escolares, gremialistas, docentes, estudiosos del quehacer educativo y al conjuto del pueblo a través de los partidos políticos y organizaciones sociales representativas” ( Salonia, 1995: 42).

Los objetivos del congresos eran: a) crear un estado de opinión en torno de la importancia y trascendencia de la educación; b) recoger y valorar las opiniones de las personas y sectores interesados en el ordenamiento educativo y su desenvolvimiento; c) plantear, estudiar y dilucidar los diversos problemas, dificultades, limitaciones y defectos que enfrenta la educación; d) divulgar la situación educativa y sus alternativas de solución, asegurando la difusión necesaria a fin de que el pueblo participe activamente en el hallazgo de las soluciones; e) propiciar el asesoramiento que facilite la función del gobierno en sus esferas legislativas y ejecutivas; y f) estrechar lazos de fraternidad entre educadores argentinos y de otros países latinoamericanos.

La ley preveía la creación de una Comisión Organizadora presidida por el Ministro de Educación y Justicia e integrada por el Secretario de Educación, la residente y un miembro de la Comisión de Educación del senado, el presidente y un miembro de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, la Subsecretaría de la Conducción Educativa, el Subsecretario de la Actividad profesional Docente, los otros miembros del comité Ejecutivo del Consejo Federal de Cultura y Educación y la secretaría permanente del mismo. La Comisión Organizadora del Congreso debía dar las pautas, elaborar el temario y poner a disposición el material para lograr la más amplia participación posible en el Congreso Pedagógico Nacional.

La ley 23.114 preveía también la designación por el Poder Ejecutivo de una Comisión Honoraria de Asesoramiento. Comisión que se integraba con personas vinculadas al quehacer educativo que representara a distintos sectores.

El funcionamiento del Congreso consistió en tres instancias territoriales: local, jurisdiccional y nacional. En cada una se organizaron Asambleas. La instancia local eran las asambleas de base. En la misma podían participar todos los ciudadanos mayores de 15 años que se inscribieran anticipadamente y de allí surgirían los delegados para las asambleas jurisdiccionales y de estas últimas a la Asamblea Pedagógica Nacional.

Cada Comisión Organizadora debía estar integrada por todos los representantes de instituciones e interesados por la educación y la política educativa. Es decir, por toda la sociedad civil dado que pretendía involucrar a toda la población independiente de su participación o no en partidos políticos.

Esta organización tipo piramidal parecía que garantizaría la amplia participación de toda la comunidad. La ciudadanía podía presentar trabajos y propuestas, sea en forma individual o a través de instituciones o asociaciones intermedias en las que participaba.
           
            A decir de Braslasvky, el Congreso Pedagógico funcionó de manera muy dispar en todo el país. Algunos rasgos característicos fue que la capacidad de convocatoria fue menor a la esperada. Esto posiblemente se explica en razón de que la convocatoria fue lanzada en un momento de movilización y se llevó a la práctica en otro de desmovilización, en el cual se dio el “desencantamiento progresivo de aquella efervescencia” inicial de los primeros momentos de la transición democrática.
           
En la Capital Federal, sin embargo, se dio una mayor participación del sector privado, especialmente el confesional vinculado a la educación y a diversos sectores identificados con la derecha política argentina, tradicionalmente refractaria a cualquier forma de participación directa. A decir de Braslasky: 

“Los actores educativos más dinámicos de esta jurisdicción fueron los miembros de la Iglesia Católica y de sus colegios, entre los cuales se ubicaron los grupos de pertenencia de los funcionarios educativos de mayor predicamento durante los gobiernos de facto. Luego de dos años de debate de las distintas comisiones se convocó a fines de febrero e inicios de marzo de 1988 la Asamblea Pedagógica Nacional. Salvo algunas excepciones, los delegados de algunas provincias se agruparon en torno a partidos políticos o grupos corporativos de pertenencia, siendo el principal referente la Iglesia Católica” . “....quedó claro que en todo el Congreso Pedagógico Nacional los actores educativos con su especificidad en cuanto tales: alumnos, docentes, directivos, padres, quedaron marginados” (1988: 41).

Puiggrós refuerza esta idea al sostener que la Iglesia Católica participó organizadamente disputando a los sectores laicistas cada espacio. Y más adelante agrega También se notó la inorganicidad de los grupos democráticos y la profunda fractura que dividía al peronismo.  (Puiggrós, 1996: 136)

            Dos viejos debates se retomaron en el Congreso Pedagógico de 1988: la orientación filosófica que debe tener la enseñanza y el papel del Estado en la educación. En los informes jurisdiccionales la mayoría insistió en la orientación religiosa de la educación y el rol subsidiario del Estado siendo minoría la posición racional y estatista para la orientación de la política educativa (1988: 42 y 43).  De esta manera la Iglesia Católica pudo defender a decir Braslasvky los principios que están en la base de las que históricamente fueran sus dos estrategias alternativas en el ámbito educativo: ofrecer a la religión como un sustrato válido para la unificación nacional y legitimar la existencia de una agresiva actividad empresaria en materia educativa. Para la primera posición recibió el apoyo de los delegados justicialistas y para la segunda los delegados de la derecha neoliberal. (1988: 43).

La Comisión Honoraria de Asesoramiento, integrada por distintos intelectuales preocupados por la educación, sin embargo refuerza la principalidad del Estado en materia educativa.  Así los dos tipos de instancias que conformaron el Congreso Pedagógico, las Asambleas y la Comisión Honoraria, ponen de relieve “la existencia en la Argentina de distintos niveles de elaboración de la problemática y de la voluntad de convergencia educativa” (Braslasvky, 1988:45) Sin embargo esa instancia pareciera también poner de manifiesto la poca articulación de los intelectuales con la sociedad civil.

Braslavsky insiste en que los niveles de elaboración muestran que existen ciertos grupos emergentes de aquellos actores tradicionales en el campo educativo que han avanzado sobre viejas antinomias, pero que aún no han penetrado con discurso en el seno de la sociedad. En síntesis el congreso Pedagógico no permitió dinamizar a los actores educativos en cuanto tales.

El Congreso Pedagógico permitió contar con algunos elementos y ser la base para el debate de la Ley Federal de Educación, entre los que importaron: a) la necesidad de regionalizar la educación; b) la extensión de la obligatoriedad escolar; y c) el repensar las salidas laborales del sistema educativo.

Quienes participaron de la Sociedad Civil en la convocatoria fueron los que sabían que allí se jugaba un espacio de lucha por la orientación de la política educativa y en consecuencia una futura ley de educación. Pero los verdaderos actores educativos sin una trayectoria política no ocuparon ese espacio. Así, los sectores que representaban la enseñanza privada y las escuelas católicas organizaron una participación masiva y articulada a fin de lograr mayoría de votos en sus propuestas.

El resto de la ciudadanía y la comunidad educativa de las escuelas públicas que podía participar a través de las organizaciones de los colegios y asociaciones civiles estaban en su mayoría carentes de liderazgos organizativos con la experiencia necesaria y no consiguieron ampliar su convocatoria. En consecuencia, su voz fue débil. El informe final de la asamblea fue, sin embargo, base de la nueva legislación que entre 1991 y 1995 formó la estructura del sistema educativo nacional. (Ravina, 200: 410).

En la mirada de Salonia (1995: 43) “lo más importante y valioso fue que un sector importante de la sociedad argentina se inquietó, superó la indiferencia y el “no te metas”, y llevó sus ideas –o su ideologías- y propuestas a  las asambleas pedagógicas de base a las asambleas de distrito y las jurisdiccionales y finalmente a la Asamblea Pedagógica Nacional”, por lo que aportó legitimidad a las conclusiones del congreso y consenso dentro de la Sociedad Civil.

A decir de María Rosa Almandoz (2000), las conclusiones a las que arribó el Congreso constituyeron el antecedente más inmediato de la Ley Federal de Educación. Durante su realización se actualizaron viejas confrontaciones pero también se dio lugar a la gestación de una lógica de concertación de posiciones y de búsqueda de creación de políticas y estrategias.

Las conclusiones y recomendaciones elaboradas con respecto a este temario se expresan luego como parte del articulado de la Ley Federal de Educación sancionada en 1993. En la misma se establece un nuevo rol para el Estado y para la sociedad civil. El estado asume la responsabilidad principal e indelegable de la educación pública y reconoce como agentes a la familia –“agente natural y primero”- y a las confesiones religiosas y a las organizaciones sociales.

            Los resultados de los informes del Congreso Pedagógico fueron la plataforma y argumento de los intelectuales de los noventa para la reforma educativa que implicó un nuevo marco jurídico para un nuevo modelo educativo. Esto es: 

1.     Nueva normativa: Marco legal con control ideológico: Ley marco (1993) ). Ley Federal de Educación (24195 Reforma constitucional (1994)- Ley de Educación Superior (1995) que reestructura el sistema de acuerdo a un modelo neo-liberal  o Estado Post-Social
2.     Aumento de la escolaridad obligatoria (orientaciones mundiales).
3.     Introducción de la Capacitación Laboral para dar salida a los jóvenes en el mercado de trabajo subordinado a los intereses empresariales (Polimodal), con un marco de flexibilización en el contrato laboral.
4.     Tendencia a la privatización con un Estado Subsidiario.
5.     Tendencia a la descentralización (Ley de Transferencias y Servicios de 1991).
6.     Búsqueda de nuevas fuentes de financiamiento. 

Algunas consideraciones


            Los modelos de Estado y su articulación con la sociedad civil, a partir de los proyectos educativos construidos históricamente, permiten plantear la importancia de la política en el ámbito escolar a través de la legislación y sus implementaciones. Se reconoce así que la política educativa, como práctica política cultural, compromete no solo al Estado o a un gobierno en particular sino a todos los actores sociales de la sociedad civil involucrados en el acto educativo.

            Los diversos momentos analizados (1.882-1934-1983) muestran la dinámica a la que se someten los grupos socio-políticos para construir sus hegemonías.

La Reforma educativa de los 90, y fundamentalmente la ley 24.195, implicó grandes transformaciones en la orientación de la política educativa y la organización del sistema educativo. Por ello analizar la legislación actual en el marco de la política educativa estatal, tanto en su trayectoria, proyecciones, posibilidades y límites requiere reconocer los principios que orientan la construcción de hegemonías sectoriales para generar estrategias e impulsar cambios necesarios, dar respuestas frente a situaciones impensadas, apuntar modificaciones y generar proyectos educativos autónomos; es decir, decidir cursos de acción explícitos dentro del marco normativo del sistema educativo, tanto nacional como provinciales.

En este contexto, la importancia de la participación de la sociedad civil en los distintos eventos académicos, en la medida que permite debatir proyectos políticos escolares que influyen no solo en los modelos educativos sino también en las políticas que afectan la inclusión social. En la trayectoria de la historia de la política de la educación en Argentina, los actores claves se vincularon a políticas liberales, católicas, y neo-liberal que plasmaron en la educación su modelo de sociedad.


BIBLIOGRAFIA

ALMANDOZ, María Rosa. Sistema Educativo Argentino. Escenarios y políticas. Santillana. Buenos Aires. 2000.
BIAGINI, Hugo. Educación y Progreso. Primer Congreso Pedagógico Interamericano. Centro de Estudios Filosóficos. Bs. As. 1983.
BRASLAWSKY, Cecilia. Educación y Transición a la democracia en el cono sur: el caso.   "Encontro de Pesquisadores sobre políticas educacionais: Argentina, Brasil e Uruguay". Universidade Federal de Río Grande do Sul (URGS). Porto Alegre (RS), marzo 1988.
MARQUEZ, Angel D. La quiebra del sistema educativo argentino. Libros del Quirquincho.1995.
MARTINEZ PAZ, F. El sistema educativo Nacional. Formación, desarrollo y crisis. Fundación Banco del Norte. Tucumán 1978.
------------------------- . La Educación Argentina. Universidad Nacional de Córdoba. 1979.
PUIGGRÓS, Adriana. Sistema educativo. Estado y sociedad civil en la reestructuración del capitalismo dependiente. El caso argentino. En Propuesta Educativa. FLACSO. 2(2). Bs. As. Mayo 1990.
 ------------------- Qué pasó en la Educación Argentina. Desde la Conquista hasta el Menemismo. Bs. As.Kapeluz. 1996.
RAVINA, Aurora (Directora.) La cuestión educativa En Grandes Debates Nacionales. Golegio Nacional de Buenos Aires. Página 12. 2002.
SALONIA, Antonio. Antecedentes de la Ley Federal de Educación . En Ley Federal de Educación. Transformación del Sistema Educativo. El Ateneo. Bs. As. 1995.
ROMERO, Luis Alberto. Católicos en movimiento: activismo en una parroquia de Buenos Aires, 1935-1946* Investigación: Publicaciones. Estudios Sociales Nro 14. 1997.  http://www.argiropolis.com.ar/documentos/investigacion/publicaciones/es/14/romero.htm



[1] Gramsci explica que hay períodos en la historia en los cuales las clases dominantes pierden el control hegemónico. En ese momento aquellos elementos de la sociedad que están menos sujetos a la presión de la opinión pública aumentan su poder y autonomía. Esas crisis surgen porque son el resultado de actos impopulares de las clases dominantes (a través del Estado) o del aumento del activismo político por parte de las masas anteriormente pasivas. En cualquier caso le siguen a una crisis de autoridad. Es lo que Gramsci llama de “crisis de hegemonía” o crisis general del Estado. Sin embargo esta crisis de hegemonía se da entre los propios grupos dominantes que pretenden imponer su concepción del mundo al resto de la sociedad civil.
[2] Fueron grandes difusores en la Argentina –señala Marquez (1995: 62)-  Gustavo Franceschi y J. Carlos Zuretti, ambos antiliberales notorios. 

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